¿Es ceguera voluntaria?

abril 22, 2007

Hay muchas maneras de ser desgraciado. A mí me encanta ésa en la que uno mismo va colocando piedras en el sendero, para tropezar con ellas y darse una hostia padre. Sí; además no intenta ocultarlas, están visibles. Sabe que se hallan ahí, conoce el lugar exacto; aun así se permite el placer de no obviarlas y de caer y llorar.

Pero basta de lloriqueos infructuosos. Los mayores obstáculos son los que nosotros mismos ponemos. Nos limitamos, cercamos nuestras emociones, sueños e ilusiones. Es un craso error, sí… pero inevitable. Parece justo pensar, por tanto, que la mentalidad a adoptar es otra: luchar contra aquéllo que nos atenaza, sin miramientos.

No dejes que el miedo sea el director de tu vida. Ese puesto te corresponde a ti; y el de actor principal, guionista, productor… Esta es tu película. Disfrútala.

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